Parada de cabeza yoga sirsasana lesiones columna cervical

Las paradas de cabeza sirsasana se ven bien en TikTok, pero si  cuando haces estas posturas de yoga los músculos de los hombros y los brazos no son lo suficientemente fuertes, puedes dañar la columna cervical. Incluso podrías lesionarte y sufrir una hernia discal.

El sobreesfuerzo o una práctica de posturas de yoga demasiado ambiciosa pueden provocar lesiones Se estima que aproximadamente el 10 % de los practicantes de yoga se quejan de dolor a causa de su práctica. Las articulaciones de la columna vertebral, los hombros, las rodillas y la cadera se ven especialmente afectadas. 

Mucha gente ya no puede imaginar su vida sin el yoga. Se considera una forma de ejercicio segura para todos. Pero no hay garantía de que ocurra: incluso practicando asanas, puedes lesionarte.

Un mejor bienestar físico y mental es la razón más común por la que las personas acuden a un estudio de yoga o desenrollan sus esterillas en casa. Pero ¿Se pueden cumplir estas expectativas? ¿Es el yoga realmente apto para todos o hay riesgos? ¿O hay posturas que se deben practicar con precaución? Por ejemplo, ¿Es realmente saludable la parada de cabeza?

A primera vista, el yoga tiene numerosos efectos positivos: fortalece los músculos, promueve la estabilidad interna e incluso puede ayudar con la depresión, la ansiedad y el dolor crónico. Diversos estudios lo respaldan. 

La memoria también se entrena mediante ejercicios repetitivos. Incluso la presión arterial alta puede reducirse mediante ejercicios de yoga. Esta fue la conclusión de uno de los primeros estudios realizados sobre este tipo de ejercicio.

La respiración como vínculo de conexión

Sin embargo, no todo el yoga es igual. Tradicionalmente, la práctica consiste en una combinación de estiramientos intensos y posturas, conocidas como asanas, así como diversas técnicas de meditación y relajación, también llamadas samyana. El tercer componente es el pranayama: trabajo de respiración. En el yoga, se considera el vínculo entre el cuerpo y la mente.

Sin embargo, desde entonces se ha desarrollado una amplia variedad de estilos, cada uno con su propio enfoque: el Hatha y el Iyengar yoga se centran principalmente en el estiramiento y las posturas restaurativas, mientras que el Ashtanga y el Vinyasa son generalmente más dinámicos e incorporan elementos más atléticos. El Yin yoga, por otro lado, se centra principalmente en el estiramiento lento y la meditación. A pesar de sus diferencias, estos estilos generalmente comparten un objetivo común: unir cuerpo y mente.

Es difícil identificar el componente exacto responsable de los efectos positivos. «Cuando los participantes del estudio reportan sentirse mejor después de practicar, surge la pregunta de qué lo causó exactamente», señala el informe científico. ¿Será el ejercicio físico? ¿La concentración en la respiración? ¿Será quizás la sensación de formar parte de un grupo más grande? ¿O simplemente les gustó el estilo del instructor? 

Todos estos factores, conocidos como factores de confusión, complican la investigación sobre si hay riesgos o es seguro el yoga.